lunes, 21 de diciembre de 2009

¡Pero si es un tema nuevo!

Esa fue la expresión de quien estaba convencido que ni su Dj favorito ni el mercado de la música lo estaba engañando. ¡Pero si es un tema nuevo! fue la automática respuesta cuando le dije "eso que estás escuchando está afanado de un tema de hace al menos 15 años"

Y así era. Una vez más era este cubano ostentoso conocido como "Pitbull". Un auténtico chanta.



Pitbull - Hotel room service (2009)


Nightcrawlers - Push the feeling on (1994)





sábado, 19 de diciembre de 2009

¿El tema del verano?

Para que al menos quienes lo bailan sepan de donde sale este "hit", que ya sabemos quien lo puso de moda en Argentina. En el afamado tema del "Rey de los chocolates" (?) reconocí inmediatamente los vientos sampleados de un tema house de mediados de los noventa, que a su vez sabía que era un remix de un tema disco. Mi memoria auditiva y 15 minutos de Google y Youtube me permitieron trazar la historia de este "nuevo" hit.

El tema en cuestión es de un Cubano cuyo seudónimo es "Pitbull", y el tema se titula "I know you want me", publicado en 2009.




Se supone que ese tema es un cover de "75 Brazil street", del Dj y productor italiano Nicola Fasano. En realidad no es una nueva versión, sino que es el típico caso de montarse sobre la base de un tema que ya fue hit, rapearle encima y venderlo como un tema nuevo (como aquel hit de Black Eyes Peas construído sobre la versión de Dick Dale de "Miserlou", más conocido por su inclusión en la película Pulp Fiction).





Pero a su vez, Nicola sampleó para su hit vientos de un tema disco que ya había sido remixado en versión house. Se trata de "Street Player" de la banda "Chicago". En 1995 The Bucketheads lanzó una canción titulada "The bomb!", sampleando al tema disco.





...que a su vez tuvo un nuevo remix en 1996, del cual vale la pena escuchar la base rítmica...







Para finalizar, escuchemos la canción disco, que data de 1979. Chicago, Street Player, en su versión extendida.








lunes, 14 de septiembre de 2009

Murió Clarín

Ahora dicen que cada vez más gente despediría al gran diario argentino

Es porque seguidores del presuntamente malogrado matutino desearían darle la última ojeada a su féretro. Dicen que nadie quiere faltar a la cita y los expertos vaticinan que será un digno broche de oro a una existencia plagada de publicidades y avisos clasificados. Intelectuales opinan que "se apagaron los sustantivos y los adjetivos" y recuerdan que queda como consuelo que Clarín "haya al menos despedido a los verbos antes de morir".


"Primero se llevaron el criterio periodístico y no me conmoví; después echaron a los correctores y no me importó, más tarde secuestraron los verbos de los títulos y no le presté atención; ahora me toca a mí, y es la hora del cierre".

Acaso haría falta la voz grave y comprometida de Cipe Lincovsky para transmitir la conmoción que envuelve a los allegados del "gran diario argentino". Esas generaciones de gente que día tras día esperaban ansiosas la llegada del pesado ejemplar, abierto cada mañana con la avidez propia de quien necesita saber cuál es el descuento de Coto de esa jornada o qué nueva tribu urbana de tres integrantes irrumpe en la ciudad.

Ahora dicen que Clarín murió. Y aunque las altas fuentes de la empresa no lo han confirmado ni desmentido, sus lectores, acostumbrados a la rutina de lo confuso y lo impresiso, no necesitan más datos para llorarlo. ¿Acaso no murió también el mítico Crítica, de Botana? ¿No hubo un final para El Mundo, que acogió la pluma de Roberto Arlt? ¿No se acalló la valiente voz de El Expreso, de Gerardo Sofovich? Es que en esta Argentina de pobreza disfrazada en índices falsos y la persecución del distinto, la verdad molesta y arde. Por eso Clarín intentó siempre ponerle paños fríos y darles a sus lectores la frescura de la noticia a medias, la mesura de la nota negociada, la tranquilidad de la agenda insulsa.

No sorprendería a nadie que el doloroso radiopasillo que hoy circula por los mentideros periodísticos se confirme y la gente no encuentre más, en la parada de su canillita amigo, el diario fundado hace más de 63 años por Roberto Noble. Se podría haber confirmado la especie, pero sería traicionar el legado periodístico del colega en desgracia. Chequear la muerte de Clarín es hacerle el juego a quienes quisieron verlo de rodillas sin que medie negocio a cambio. Es darles la diestra a los oportunistas que le pedían sintaxis y claridad, como si eso importara.

Cientos de miles de personas llegadas desde diversos puntos del país en distintos medios de transporte hoy (por ayer) se reunieron para despedir a un amigo de papel. Esa amistad perdurará en el corazón y el hipotálamo de los lectores hasta que el vértigo de la sociedad sobreinformada la borre definitivamente. Mientras tanto, el desempleo, el hambre y la velocidad seguirán matando a los argentinos. Y ya no habrá un medio que tenga la valentía de poner sobre ellos el dedo acusador de manera libre e independiente.


Revista Barcelona, 11 de Septiembre de 2009